“Convertir el agua salada en agua potable es el primer paso de una nueva vida para las comunidades Wayuú en el Santuario Flamencos”

Rosa Redondo Epieyuu es la líder del resguardo wayuu Perratpú, en el Santuario de Flora y Fauna Los Flamencos en La Guajira. Ella representa a más de 900 familias que hace 100 años llegaron a esta zona buscando el mar y hasta hoy no tenian agua limpia. Hoy contempla con alegria el fruto de su trabajo: dos plantas desalinizadoras que funcionan con luz solar y convierten el agua salada en agua potable.

Estas plantas son uno de los principales resultados de una alianza de conservación entre el Santuario Flamencos y el resguardo de Rosa. “Ellos nos ayudan a hacer la medición de los estados de conservación del Santuario. Sus conocimientos apoyan nuestras investigaciones y también participan de los proyectos de educación ambiental”, dice Julia Miranda, directora de Parques Nacionales.

El Gobierno Sueco, la Corporación Autónoma Regional de La Guajira (Corpoguajira) y el Programa Paisajes de Conservación de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), a través del Fondo Patrimonio Natural invertieron un total fue de US$ 414.000 para llevar agua potable las comunidades de Tocoromana, Loma Fresca, Chentico y La Guásima.

Estas plantas hacen parte de la estrategia de conservación del Santuario Flamencos, una reserva de 7000 héctareas que tenemos los colombianos en la Guajira. De la conservación de esta Santuario dependen nos solo los pajaros rosados de patas largas sino la comunidad de Rosa y miles de famiias que habitan en el pueblo de Camarones.

Estas familias se dedican al ecoturismo, la pesca y a atender a los visitantes que llegan a pasar un día de sol y naturaleza en este Santuario ubicado a menos de 30 minutos de Riohacha.

Desde hace tres años el Programa Paisajes de Conservación, financiado por Usaid apoya las actividades de conservación lideradas por Robinson Galindo y su equipo del Santuario Flamencos. Las inversiones sirven para mejorar las actividades de ecoturismo que ofrecen las comunidades locales y generar otras alternativas para estas personas basadas en la conservación del bosque seco y el las lagunas que sirven de casa y guarderia a los increibles flamencos.